Sellos cilíndricos de Mesopotamia

Sellos cilíndricos de Mesopotamia

Los sellos cilíndricos eran utilizados ya desde el III milenio a.C. en Mesopotamia para certificar los documentos cuneiformes (tabillas y bullae, es decir, grumos de arcilla para sellar puertas o elementos para cerrar objetos), que representaban generalmente una especie de visto bueno del funcionario encargado de la operación específica (sellar una tablilla como testigo, sellar el cierre de la puerta de un almacén, colocar el propio sello a un vaso de arcilla como signo de propiedad, etc.).

Realizados en piedras duras, a menudo preciosas o semi-preciosas, como esteatitas, andesitas, lapislázuli, corniola, y también de hueso, marfil; en casos particulares, se grababan en la madera con representaciones mitológicas, simbólicas, rituales o esquemáticas. La glíptica es, por lo tanto, en Mesopotamia y regiones cercanas, un aspecto típico y característico del arte figurativo y, ya que los sellos eran ordenados por miembros del estado, nos da testimonio del altísimo nivel artístico alcanzado por los talleres de grabado palatinos. El desarrollo histórico de la glíptica mesopotámica permite seguir la evolución de temas representados en los sellos; la selección expuesta ilustra los períodos tardo Uruk - época persa (3300-333 a.C.).